Las traducciones son generadas a través de traducción automática. En caso de conflicto entre la traducción y la version original de inglés, prevalecerá la version en inglés.
El cambio de los objetivos a la medición del ROI
A medida que las prácticas van madurando y se van alcanzando los objetivos iniciales, el enfoque pasa de centrarse en establecer objetivos a cuantificar los beneficios financieros tangibles de la ingeniería del caos: el retorno de la inversión (ROI). El cambio se debe a dos razones principales:
-
Consideraciones económicas
-
Preservar la experiencia y la confianza del cliente
Consideraciones económicas
En tiempos de crecimiento económico y finanzas saneadas, las empresas no suelen necesitar una justificación exhaustiva para establecer objetivos específicos en sus estrategias de ingeniería del caos. Sin embargo, los cambios en el panorama financiero han llevado a muchas organizaciones a reevaluar sus inversiones, y las implementaciones de ingeniería caótica deben proporcionar un ROI cuantificado.
Estas empresas ahora tienen la tarea de establecer métricas de ROI claras y tradicionales para demostrar el valor y el impacto de las prácticas de ingeniería del caos. Este desafío se complica aún más por la paradoja de la prevención. La paradoja de la prevención se produce cuando la prevención exitosa de los incidentes dificulta la justificación de la inversión, ya que las partes interesadas tienden a infravalorar las catástrofes evitadas. Incluso las organizaciones con una cultura de excelencia operativa profundamente arraigada se enfrentan a la presión de utilizar las métricas del ROI para justificar la adopción continua de la ingeniería del caos.
Preservar la experiencia y la confianza de los clientes
Mantener una resiliencia impulsada por los objetivos puede ser un desafío a largo plazo. Una vez que se alcanza un objetivo inicial, como alcanzar un objetivo de tiempo de recuperación, resulta difícil justificar una inversión continua en ingeniería del caos hasta que se produzca una próxima interrupción importante. El flujo y el reflujo de la inversión crean un ciclo reactivo en forma de diente de sierra. Con cada nueva interrupción, la inversión en resiliencia aumenta con un nuevo objetivo que aborda la causa fundamental. Una vez alcanzado el nuevo objetivo, la inversión cae hasta el siguiente incidente, lo que reinicia el ciclo reactivo.
Las interrupciones que impulsan este enfoque reactivo tienen un impacto negativo en los clientes. La pregunta clave: ¿cuántas interrupciones importantes tolerarán los clientes antes de abandonar un proveedor de servicios en favor de un competidor más resiliente?